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Perro nuevo, perro viejo: Corresponsales españoles en México

Los corresponsales extranjeros a menudo dibujan nuestra visión de un país. Son ellos los que interpretan la información y nos la transmiten. Es su labor hacernos comprender los entresijos de un mundo que desconocemos parcial o totalmente. Y a menudo no les ponemos cara.

Javier Gutiérrez es el nuevo corresponsal de RTVE. Acaba de aterrizar en el DF tras 12 años en el Telediario haciendo información nacional y viene a comerse el país. El caso de Jacobo García, corresponsal de El Mundo y COPE, es bastante más singular. Un día empaquetó sus cosas y se vino a hacer un reportaje de maquilas (fábricas de ropa de marca situadas en la frontera con EEUU) a México. Aún no ha terminado el reportaje, pero lleva aquí 10 años contando historias latinoamericanas. Dejemos que se presenten…

A ambos les brillan los ojos hablando sobre su profesión en este país, y sin embargo son, inevitablemente, miradas diferentes. Comparten la necesidad de diversificar la imagen de México ante los españoles. ‘Este país que tiene 110, 112 millones de habitantes es más diverso, más complejo y más rico que el aspecto del narco. Entonces voy a intentar tratar todo tipo de aspectos e informaciones, desde la más noticiosa hasta lo más pequeñito que tenga un poco de voz’ dice Javier. A Jacobo le hubiera gustado poder hablar del México místico, del movimiento zapatista, de las fronteras: ‘son historias que me hubiera gustado haber contado bien, pero que no he podido’. Los dos comparten también la certeza de la limitación de los medios: no hay espacio, no hay tiempo, los jefes opinan que no interesa.

PARA PODER TRANSMITIR, HAY QUE VIVIRLO

Javier es el novato mexicano, el perro nuevo, el cachorro…y lo sabe. ‘Tienes otra perspectiva, a la que me estoy acercando ahora, que no tiene nada que ver con la visión que tenía en Madrid, que era una visión muy limitada de lo que los medios nacionales recibíamos allí’. Es consciente de que va a tener que aprender a marchas forzadas porque desde el primer día tiene que cubrir la información que genera Centroamérica. Jacobo ya es perro viejo. Ha tenido 10 años para interpretar México, para exprimirlo y sacar de él todo lo que puede interesar a un español, y lo demuestra sólo con hablar de su visión informativa del país ‘Es la gran figura para entender el mapa Norteamérica- Sudamérica. Además es el gran eslabón con España: es el país donde más se nos critica pero donde más se nos quiere. En sentido de todo…de lazos comerciales, históricos, generacionales… Es un país donde enseguida los quinientos años (de colonialismo) salen con tres tequilas, pero luego es todo de boquilla… En general ha habido una relación mucho más fluida y bonita que todo eso. […]Y a día de hoy por la presencia de empresas españolas y una colonia española cada vez más numerosa. Seguimos siendo el mayor número de extranjeros aquí: […] hay un hilo conductor que hace que para un español México forme parte de su imaginario colectivo: se ha criado con Negrete, con Pedro Infante…aunque  muchas veces no nos demos cuenta’.

‘LA GUERRA CONTRA EL NARCO DE FELIPE CALDERÓN’ ES ALGO MÁS QUE UNA FRASE HECHA

Quizás es esa experiencia la que les hace divergir en los temas candentes mexicanos. Javier, desde la humildad, interpreta la guerra contra el narco de Calderón como un error: ‘los mexicanos han llegado a un punto de no salida. Están cansados de esta guerra de la que no ven resultados […] Sólo ven cifras de muertos’. Jacobo, que ha vivido el aumento de esas cifras en los últimos 5 años, hace otro análisis: ‘Creo que en cualquier caso estaba claro que a esto había que meterle mano. El país, de la mitad del DF para arriba estaba penetrado por el narco hasta el tuétano […]. Es una lucha que hubiera tenido que enfrentar él o cualquier presidente que hubiera querido controlar el país. Medio país se les había ido de las manos’. Ahora el presidente puede negociar de tú a tú con los cárteles, y no maniatado. Sin embargo, no comparte el planteamiento de esta guerra. Existen actores involucrados a los que no se les exigen responsabilidades: la demanda de droga estadounidense es la rueda que pone en marcha todo el mecanismo, y su descontrol en la venta de armas (el 90% de las armas incautadas en México vienen de EEUU) tampoco ayuda.

UNA COSA ES SER CORRESPONSAL EN MÉXICO, Y OTRA SER PERIODISTA MEXICANO

La década que Jacobo lleva viviendo en México le da para escribir un libro. Ha visto evolucionar a un país no sólo a nivel político o económico, sino también a nivel profesional: La prensa es mucho más libre que hace 10 años cuando Fox acababa de llegar y salíamos del priismo y todo eso se ha ido desmontando. De hecho México ha tenido que vivir su transición a su manera, porque aquí salíamos de una dictadura que era la del priismo. Y han sido 12 años de ir desmontando toda esa estructura de periodistas pagados, de televisiones que sólo sirven al poder…’. En sus 10 años de trabajo aquí nadie le ha pedido que no escriba sobre algo (inquietud que Javier expresa), y, aunque es periodista en el país más peligroso del mundo para los de su profesión  (53 periodistas han sido asesinados durante el sexenio de Calderón), hace hincapié en una cosa:Nosotros estamos con todos los reflectores puestos ¿qué nos va a pasar?’ A quien Jacobo no quiere olvidar es a los periodistas locales de las redacciones del norte del país: periodistas que viven con miedo las 24 horas del día. ‘Yo he ido a Tamaulipas y he sentido miedo, es el único sitio en mi vida…y venía de cubrir la guerra de Libia’.

‘MÉXICO TE ABRE MUCHAS PUERTAS, PERO TAMBIÉN TE OBLIGA A BUSCARTE LA VIDA’

De los cientos de historias que Jacobo puede contar sobre Centroamérica, se queda con un aprendizaje ‘Este es un país que te enseña a buscarte la vida’. Y no es casualidad que coincida con lo que Javier ha sentido en apenas dos semanas: ‘Al final te puedes ir al fin del mundo y te puedes despojar de todo lo que te arropa en un momento determinado y que tú has ido construyendo, y te lo quitan de en medio, y vas a sobrevivir también.’

Aunque parece que el cachorro ya tiene la lección aprendida, el perro viejo desliza un consejo: ‘Que venga para ponerse la camiseta y jugar el partido. No sólo ahí en el banquillo, de espectador, y a ver si me dan unos minutos…Venir a jugarlo. Y el país te lo devuelve’.